El caso Xinabajúl podría escalar hasta la FIFA y poner en riesgo al fútbol guatemalteco.
El fútbol guatemalteco se encuentra en una nueva encrucijada institucional. La reciente decisión de la Liga Nacional de no inscribir al club Xinabajul Huehue para la temporada 2025-2026, a pesar de un fallo favorable del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), podría escalar a niveles internacionales y derivar en una posible sanción por parte de la FIFA.
El conflicto, que inició como un aparente desacuerdo administrativo, amenaza con convertirse en una crisis de mayor magnitud. El pasado martes, la Liga Nacional publicó el Acta del Comité Ejecutivo Número 007-2025, en la que se documentan seis resoluciones sobre la situación del club occidental. En ella, se rechazó la solicitud de prórroga de 48 horas para inscribirse, argumentando que Xinabajúl se encuentra desafiliado y, por ende, fuera de la jurisdicción de la Liga. Además, se concluyó que el club no cumplió con los requisitos reglamentarios para reincorporarse como afiliado, y se resolvió que no procedía su inscripción.

¿Un nuevo conflicto con FIFA?
La situación no solo ha encendido las alarmas dentro del entorno futbolístico nacional, sino que también podría activar mecanismos de sanción en la FIFA. Y es que si el club decide acudir a tribunales ordinarios en Guatemala para hacer valer el fallo del TAS, o si presenta una queja formal ante el ente rector del fútbol mundial, el país podría enfrentarse a duras consecuencias.
Esto se debe a que los Estatutos de la FIFA son tajantes en cuanto a la no intervención de entidades externas en asuntos deportivos:
- Artículo 14.1.i: exige que las federaciones gestionen sus asuntos sin injerencias externas.
- Artículo 57: determina que todas las disputas deben resolverse a través del TAS.
- Artículo 59: establece que cualquier interferencia externa puede derivar en la suspensión de la federación implicada.
¿Qué pasaría si Guatemala es sancionada?
Si la FIFA determina que ha existido injerencia indebida o incumplimiento del fallo del TAS, podría suspender a la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala (FFG), lo que implicaría:
- La descalificación de la Selección Nacional de las eliminatorias rumbo al Mundial 2026.
- La exclusión de clubes guatemaltecos de torneos internacionales como la Copa Centroamericana de CONCACAF.
- Sanciones administrativas y financieras contra la FFG.
No sería la primera vez que Guatemala enfrente un castigo de esta magnitud. Ya ocurrió entre 2016 y 2018, cuando fue suspendida por la interferencia de leyes nacionales en el manejo del fútbol, tras el rechazo de un Comité de Regularización impuesto por FIFA.
¿Qué dicen los reglamentos?
Además de los Estatutos, el Código Disciplinario de la FIFA también establece sanciones específicas:
- Artículo 12: castiga el incumplimiento de resoluciones del TAS o de la FIFA.
- Artículo 6: permite sanciones a federaciones o clubes por faltas graves como la exclusión injustificada de un equipo.
- Artículo 15 de los Estatutos: obliga a las federaciones a prohibir expresamente el uso de tribunales ordinarios para resolver disputas deportivas.
¿Qué responsabilidad tiene la FFG?
Aunque algunos señalan a la Federación como responsable del desacato, esta ha intentado deslindarse asegurando que cumplió con el fallo del TAS al trasladar el caso a la Liga Nacional. La responsabilidad, según la FFG, recae en Xinabajúl, por no haber completado el proceso de inscripción en FIFA Connect ni solventado los requisitos financieros a tiempo.
Sin embargo, una acusación más delicada ronda el ambiente: que tanto la FFG como la Liga Nacional habrían actuado de mala fe, manteniendo la desafiliación de Xinabajul como estrategia para evadir el cumplimiento del laudo arbitral.
¿Y ahora qué?
El directivo de Xinabajul, Inmer De León, ya ha insinuado que podrían acudir a instancias internacionales, lo que aumentaría la presión sobre las autoridades del fútbol guatemalteco. Si FIFA llega a considerar que hubo manipulación del proceso o falta de voluntad para ejecutar el fallo del TAS, el riesgo de una suspensión volvería a amenazar al país.
Guatemala se encuentra, una vez más, en una situación límite. Lo que parecía un simple trámite administrativo se ha convertido en una potencial bomba de tiempo. Si las partes no logran resolver el conflicto con diálogo y respeto al marco legal deportivo, el fútbol guatemalteco podría enfrentarse a consecuencias devastadoras.


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