El técnico guatemalteco Edwin Vásquez, decidió dar un paso al costado de la institución jutiapaneca, CONFIRMANDO que el club no cuenta con el presupuesto adecuado para competir en Liga Nacional.
Una vez más, el fútbol guatemalteco vuelve a tropezar con sus propias limitaciones estructurales. El técnico nacional Erick ‘Chino’ Vásquez, quien logró el ascenso con Atlético Mictlán, ha decidido dar un paso al costado antes de que inicie la próxima temporada en Liga Nacional. ¿La razón? Falta de presupuesto. Su salida no solo es un duro golpe para el recién ascendido, sino un reflejo claro del estado precario en el que operan muchos clubes en el país.

Vásquez fue tajante en sus declaraciones: “En Liga Nacional es totalmente diferente y después terminan diciendo que los técnicos guatemaltecos no tenemos la capacidad de dirigir”. La crítica es directa y dolorosamente realista. No se puede exigir rendimiento sin proveer herramientas. Pretender competir en la élite con plantillas de Primera División es un suicidio táctico, y peor aún, una trampa para los entrenadores nacionales que cargan con culpas ajenas.
“En Liga Nacional es totalmente diferente y después terminan diciendo que los técnicos guatemaltecos no tenemos la capacidad de dirigir”, Vásquez.
La salida del ‘Chino’ confirma lo que ya se temía: Atlético Mictlán será, una vez más, un equipo de paso en Liga Nacional. Sin una base económica sólida ni un proyecto a mediano plazo, el club parece condenado a repetir el mismo guion de muchos ascendidos: resistir unas fechas, cambiar de entrenador, y hundirse lentamente en la tabla hasta firmar el retorno a la división inferior. La historia se repite, y los responsables son siempre los mismos: una dirigencia sin visión.
“No me voy a engañar ni a engañar a la gente”, dijo Vásquez. Y esa honestidad, aunque dolorosa, lo honra. En un medio donde es común ver a técnicos aferrarse al cargo pese a las condiciones adversas, él eligió la dignidad por sobre el oportunismo. Su renuncia es, más que un abandono, una denuncia abierta al sistema que margina al entrenador local y glorifica lo foráneo, sin importar si tiene o no mayor capacidad.
La renuncia del ‘Chino’ no debería pasar como una simple anécdota. Es una alerta roja que nadie en el fútbol guatemalteco puede seguir ignorando. Mientras sigan existiendo clubes que celebran el ascenso sin estar preparados para sostenerlo, la Liga Nacional seguirá siendo un torneo disfuncional, repleto de equipos improvisados y proyectos huecos. Y peor aún: seguirá ahuyentando a quienes sí quieren construir algo serio.


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