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Suchitepéquez corta por lo sano: fuera Héctor Altamirano y Manolo González

Estuardo García Carrera 1 hora ago

Los Venados cambian de timón tras una derrota en casa ante Marquense. El proyecto que debía devolver ilusión a la afición muestra señales de improvisación y preocupación.

El Deportivo Suchitepéquez no encuentra el rumbo en su regreso a la máxima categoría del fútbol guatemalteco y decidió mover piezas de manera drástica. La noche del pasado domingo, tras la derrota en casa frente a Deportivo Marquense, el club anunció la salida del técnico mexicano Héctor Altamirano y, posteriormente, la del gerente deportivo Manolo González.

La decisión llega después de una serie de resultados que no han respondido a las expectativas generadas alrededor de un equipo que recién consiguió el ansiado ascenso a Liga Nacional.

Altamirano había llegado al cierre de la pretemporada, después de que la institución decidiera no renovar al técnico Erick González, entrenador que había conseguido llevar a los Venados nuevamente a la máxima categoría. La apuesta por el estratega mexicano pretendía darle un nuevo impulso al proyecto, pero los resultados terminaron por convertir el experimento en una apuesta fallida. Y es que Altamirano no tenía nada de palmarés como para pensar en algo diferente.

Un equipo que parece tener más de lo que muestra

La situación genera todavía más dudas porque, de acuerdo con distintas opiniones dentro del entorno futbolístico, Suchitepéquez cuenta con un plantel competitivo, capaz de ofrecer mucho más de lo que ha mostrado en el terreno de juego.

Y ahí aparece una de las principales críticas: el problema no necesariamente estaría en la materia prima, sino en la conducción.

Un equipo recién ascendido necesita estabilidad, identidad y una idea clara de juego. Suchitepéquez, en cambio, parece haber comenzado su aventura en Liga Nacional con demasiadas dudas y muy pocas certezas.

La derrota frente a Marquense en el propio estadio terminó siendo el detonante para una decisión que ya parecía estar tomando forma.

También cae la gerencia deportiva

La salida de Manolo González agrega otro capítulo a la crisis.

El gerente deportivo fue cuestionado, entre otras cosas, por no conseguir la continuidad de Erick González, el técnico que había conseguido el ascenso, y por las dificultades para alcanzar acuerdos en la conformación del plantel que competiría en Liga Nacional.

La planificación deportiva quedó, de esta manera, bajo la lupa.

El ascenso debía ser el punto de partida para construir un proyecto sólido. Sin embargo, en pocos meses el club ya ha tenido que modificar piezas fundamentales de su estructura deportiva.

Y eso genera una pregunta inevitable: ¿se planificó realmente el regreso a Liga Nacional o simplemente se reaccionó al ascenso cuando este ya estaba conseguido?

El peligro de empezar de nuevo

Ahora la dirigencia analiza carpetas y nombres para encontrar al sustituto de Altamirano.

El problema es que cambiar de entrenador a estas alturas no garantiza solucionar el problema. Si detrás del nuevo técnico no existe una estructura deportiva clara, el cambio puede convertirse simplemente en otro capítulo de una cadena de decisiones improvisadas.

Y en el fútbol, la improvisación suele ser un peligroso presagio de fracaso.

Suchitepéquez llevaba años esperando regresar a la máxima categoría. La afición soñaba con volver a ver al equipo competir entre los grandes, recuperar protagonismo y convertir nuevamente el estadio Carlos Salazar Hijo en una plaza respetada.

Pero el entusiasmo puede desaparecer rápidamente si los resultados no llegan.

La afición también juega su partido

El verdadero riesgo para los Venados no es solamente deportivo.

Es emocional.

Una afición que esperó durante tanto tiempo el regreso a Liga Nacional necesita motivos para creer. Necesita identificarse con el equipo, reconocer una idea, ver compromiso y sentir que existe un proyecto detrás de la camiseta.

Si en cambio observa derrotas, cambios constantes, decisiones apresuradas y falta de rumbo, la ilusión puede transformarse rápidamente en desencanto.

Y cuando la afición deja de creer, los estadios empiezan a sentirlo.

El ascenso era el comienzo, no la meta

Suchitepéquez consiguió lo que durante mucho tiempo parecía una misión imposible: regresar a Liga Nacional.

Pero ascender no era el final de la historia. Era apenas el primer capítulo.

Ahora los Venados enfrentan una prueba todavía más complicada: demostrar que pertenecen nuevamente a la máxima categoría.

La salida de Héctor Altamirano y Manolo González puede ser el primer paso para corregir el rumbo. Pero también puede convertirse en una señal de que el proyecto comenzó mal diseñado.

El nuevo cuerpo técnico tendrá que encontrar resultados rápidamente. La dirigencia, por su parte, deberá demostrar que esta vez existe un plan y no simplemente una reacción ante la crisis.

Porque Suchitepéquez ya esperó demasiado para volver.

Ahora no puede darse el lujo de desperdiciar el regreso.

Los Venados necesitaban tomar vuelo después del ascenso.

Por ahora, en cambio, parecen estar buscando cómo despegar, después de arrastrar la panza de la nave antes de tomar vuelo.

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Written By

Director de Antigua Esportiva. Periodista con más de 24 años de profesión. Locutor y comentarista deportivo, actualmente en Emisoras Unidas de Guatemala.

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